Los orígenes de la ciudad de Alcalá se remontan al nacimiento de la Complutum romana, ciudad que en sus más de cuatro siglos de existencia alcanzaría gran esplendor y una importancia que mantendría a lo largo de todo el periodo visigótico. Al período de dominación musulmana le debe Alcalá la construcción de una ciudad que con el tiempo será conocida como Al-kla-Nahar (El castillo del Henares) y de la que hereda su actual denominación.
Con la Reconquista Cristiana se produce la nueva reconstrucción en lo que supuso desde entonces su emplazamiento definitivo, en torno a lo que es hoy la Catedral Magistral. Sin embargo, hay que esperar a finales del XV para asistir al gran período de esplendor la ciudad: en 1499 el Cardenal Cisneros funda la Universidad, produciéndose a partir de ese momento una renovación urbanística que convierte a Alcalá en una ciudad universitaria, siguiendo los cánones arquitectónicos clásicos.
Durante los siglos XVIII y XIX, la ciudad inicia un periodo de decadencia, viendo cómo su Universidad era trasladada a Madrid en 1836 y cómo las sucesivas desamortizaciones provocaban el cierre de varios conventos, empobreciéndose el ya degradado ambiente cultural alcalaíno.
Hoy, tras la reinauguración de la Universidad en 1977, el desarrollo industrial de las últimas décadas y el reconocimiento como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Alcalá vive un período de expansión económica, turística y cultural desde el que se asoma al futuro con optimismo manteniendo estrechos lazos con su singular pasado.
Más información: web del Ayuntamiento de Alcalá de Henares
Habitada desde tiempos muy remotos, asentamiento celtíbero luego romanizado, la antigua Arriaca fue, durante los siglos de dominio musulmán, la capital el extremo oriental de la Marca Media y
controlaba un gran territorio, en el que los árabes construyeron numerosos puntos de vigilancia y aislados castillos.
A finales del siglo X y primeros del XI, los sucesivos monarcas cristianos dan un nuevo impulso a la conquista de los territorios musulmanes. En Guadalajara son los Reyes de Castilla quienes llevan el mayor peso de la guerra, y la ciudad será tomada definitivamente por Alfonso VI en 1085.
Los siglos XIV al XVII representan para Guadalajara una auténtica edad de oro, bajo la iniciativa de la influyente familia de los Mendoza. Esta familia, en especial los duques del Infantado, que sentaron su particular corte en Guadalajara, protagonizó en lo social y lo cultural el despegue de la ciudad durante el Renacimiento.
Tras el brillo de la etapa renacentista, Guadalajara inicia una progresiva decadencia que culmina cuando, en 1808, es tomada por el ejército francés, al mando del general Hugo. La ciudad fue saqueada y sus casas e iglesias quemadas y destruidas. Al término de la guerra, la ciudad recupera su libertad, pero ella y sus tierras están despobladas y en la más absoluta miseria.
Hoy, Guadalajara es una ciudad moderna y joven, que ha incrementado enormemente su población y sus industrias. A partir del casco antiguo de la ciudad, que aún conserva muestras de su espléndido pasado, la vieja Arriaca de los romanos ha crecido en todas direcciones, dispuesta a ser nuevamente motor de su extenso territorio.
Más información: web del Ayuntamiento de Guadalajara
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